CLIENTE
DICTA (AI)
CONTEXTO
Escribo mucho todos los días y, en algún momento, empezó a sentirse como una pérdida de tiempo. La solución obvia era una app de dictado, así que probé las más populares. Funcionaban, pero todas pedían una suscripción mensual que pagaría para siempre, todas enviaban mi audio al servidor de alguien más y ninguna me dejaba cambiar lo único que quería cambiar. Así que construí Dicta.
Vive en la barra de menú de macOS: mantienes presionada una tecla, hablas, la sueltas y el texto aparece donde esté tu cursor: Slack, el correo, Figma, un editor, lo que sea.
QUÉ HICE
Diseñé y lancé una app nativa de macOS de principio a fin: modelo de interacción, HUD flotante, marca, ícono, onboarding y configuración. La construí en Swift con Claude Code; yo tomé las decisiones de producto y dirigí la implementación.
El reto no era la transcripción. Era hacer que la IA se sintiera nativa del sistema operativo. Una tecla para hablar que no falle. Un HUD que nunca robe el foco. Esc para cancelar. Y texto que funcione en cualquier app sin integraciones.
LA DECISIÓN
Ningún motor de voz bastaba por sí solo. Whisper es más preciso, sobre todo en español, pero no transcribe en vivo. El de Apple es instantáneo y muestra el texto en vivo, pero se equivoca más.
Así que usé ambos: Apple muestra el texto en vivo mientras hablas y, al soltar la tecla, Whisper lo reemplaza con la versión más precisa.
El costo: el texto puede cambiar al final. Lo mantuve porque el silencio se siente peor que una corrección. Lo siguiente: que ese cambio se sienta como una corrección y no como una falla.
IMPACTO
Lo uso todos los días de trabajo desde entonces. Reemplazó una suscripción mensual por algo que es mío, y ningún audio sale de la computadora: el modelo y el historial viven en local. Lo construí en 5 días, yo solo. Eso es lo que cambió mi forma de trabajar: la distancia entre “esto debería existir” y un .dmg firmado e instalable ahora es tan corta que dejé de esperar permiso para construir cosas.

